
Cuando habla quien decidió darse por aludido y el alcalde calla
RML
Tras la publicación del análisis sobre la licitación de la barra de San Roque en Boñar, el Ayuntamiento no ha dado explicaciones pese a que las preguntas formuladas son claras y muy concisas.
No ha hablado el alcalde.
No ha aclarado el procedimiento.
No ha aportado documentos.
No ha respondido a las dudas planteadas.
Quien sí ha salido a escena es una persona situada desde hace meses en el foco de distintas investigaciones periodísticas vinculadas al entorno municipal de Boñar. Y no lo ha hecho para explicar nada. Lo ha hecho para atacar al medio y difundir bulos porque al parecer parece haberse sentido aludido. Él sabrá por qué y es muy probable que la concesión final de esas barras lo explique sin más.
Su publicación en redes no rebate el fondo del artículo. No desmonta los datos. No aporta pruebas. No corrige una sola afirmación documentada. Lo que hace es intentar colocar a Radio Montaña Leonesa bajo una sospecha difusa, como si el medio hubiera querido "manipular", "meter baza" o intervenir de forma oscura en asuntos municipales.
Sin decir exactamente qué.
Sin explicar cuándo.
Sin señalar un expediente.
Sin aportar un documento.
Sin una sola prueba.
Eso no es una crítica. Es una acusación sin cuerpo.
Y es especialmente grave porque procede de una persona ya denunciada formalmente, con aportación de pruebas gráficas, por una secuencia continuada de presuntas amenazas, insultos, calumnias e intimidaciones vertidas durante semanas en redes sociales contra este medio con el único fin de desacreditarlo y dañar su imagen.
No estamos ante una opinión aislada. Estamos ante un nuevo capítulo de hostilidad pública contra un medio que investiga asuntos de interés general en Boñar. Y esta vez la maniobra es todavía más delicada: pretende presentar al medio como presunto corruptor de algo que ni siquiera se atreve a definir.
Radio Montaña Leonesa no ha licitado nunca nada con el Ayuntamiento de Boñar.
Nunca.
Es más, todas las investigaciones y la documentación recopilada en los últimos años sobre la particular manera de gestionar lo público que ejecuta la alcaldía y los que la secundan nos llevaron a tomar la única decisión posible: abortar cualquier relación o proyecto que nos pusiera fuera de los márgenes de la legalidad. No todo vale y sin duda tenemos muy claro con quién no se puede, ni se debe trabajar.
Radio Montaña Leonesa no ha concurrido a una adjudicación municipal. No ha participado en una barra. No ha optado a una concesión. No ha competido por ninguna explotación festiva ni contrato público vinculado a esa localidad.
Lo que existió fueron encargos realizados por el propio alcalde, una escueta participación en su plan de medios y una propuesta de proyecto que no recibió respuesta efectiva por parte del Ayuntamiento. Esa propuesta quedó bloqueada por inacción municipal y este medio rompió todo vínculo al abandonarla por propia iniciativa. Todo está documentado.
Radio Montaña Leonesa no tiene nada contra Boñar, pero sí lo tiene contra cualquiera que actúe de manera ilícita o se manifieste cómplice esté en el pueblo que esté.
Por tanto, insinuar ahora que Radio Montaña Leonesa intentó manipular, intervenir o "meter baza" en relaciones municipales resulta no solo falso en su planteamiento, sino potencialmente lesivo para el honor del medio. Si se pretende atribuir una conducta corruptora, irregular o deshonesta, hay que probarla. Y si no se prueba, estaríamos entrando en el terreno de las presuntas calumnias, injurias y daño reputacional.

Además, el escenario ya no es únicamente el de las redes o la prensa: la Autoridad Independiente Anticorrupción de Castilla y León ha aceptado formalmente la tramitación para investigar diversos hechos en los que se encuentran presuntamente implicados tanto la alcaldía como el propio particular que hoy lanza estas acusaciones. La investigación ha dejado de ser una labor exclusiva de este medio para convertirse en un expediente institucional en manos de la autoridad competente.
El alcalde, mientras tanto, calla.
Y ese silencio pesa. Porque conoce los encargos realizados, conoce la propuesta abandonada, conoce la ruptura por inacción y conoce el contexto de las investigaciones periodísticas. Sin embargo, no aclara. No ordena los hechos. No desmiente con documentos. No protege la limpieza institucional.
El patrón vuelve a repetirse: la institución no responde, el entorno señalado ataca y el medio queda colocado como objetivo de una estrategia de descrédito. No podemos confundirnos. La fiesta es del pueblo. Otros lo único que pretenden es obtener provecho económico de ello eliminando cualquier competencia.
Pero el barro no sustituye a las pruebas.
Si esa persona sostiene que Radio Montaña Leonesa manipuló algo, que diga qué. Si afirma que el medio intentó "meter baza", que concrete dónde, cuándo, cómo y ante quién. Si asegura que existe "algo más", que lo aporte.
Lo demás no es información.
Es intimidación.
Y puede tener consecuencias.


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