TBO Maragato B News - Cómic semanal de Radio Montaña Leonesa
TBO MARAGATO B. NEWS es el cómic semanal de Radio Montaña Leonesa: actualidad rural, mirada ácida, humor coloquial y noticias que pasan cerca, aunque a veces escuezan.
Cada semana, una nueva entrega con las historias, situaciones y personajes que explican la vida pública de nuestros pueblos desde otra mirada.

Aquí tenéis mi repaso semanal a la actualidad de esta entrañable tierra, donde el sentido común cotiza más alto que el oro.
Olimpiadas de los Mediocres
Arrancamos la jornada presenciando las gloriosas "Olimpiadas de la Mediocridad", hábilmente organizadas por nuestro querido "Planificador de Fiestas". Con un fardo de gasto público sin control como pedestal, promete no hacer nada, hacerlo mal y cobrar exactamente lo mismo. En la pista, los concejales, asesores y cargos a medida corren sobre un terreno minado de informes que nadie lee, proyectos fantasma y dietas multiplicadas, todos buscando alcanzar el ansiado "Sillón Blindado".
Política municipal y prioridades
Hay alcaldes a los que se les ve el plumero de lejos, y luego está el del mi pueblo, que directamente se lo coloca como si fuera un tucán de adorno. Me pregunto seriamente con qué parte del cuerpo piensan en el Ayuntamiento: unos con la cartera, otros con el estómago, con el ego o con el bolsillo. Mientras tanto, el "Sentido Común" descansa cómodamente en la papelera, y la lista de prioridades coloca las fiestas y las fotos en las redes muy por encima del empleo, los servicios o la sanidad.
Prevención de incendios: postureo vs. realidad
Para prevención contra incendios, protección civil y emergencias nunca hay un solo euro. Pero, ¡qué casualidad!, para las fiestas y la orquesta "Mega Orquesta Internacional" siempre sobra el dinero. Lo verdaderamente importante en los pueblos, por lo visto, no es el futuro, sino sacarse la foto para fardarla en redes sociales.
Al menos en Ponferrada parecen haber entendido que es "mejor prevenir que lamentar". Han aprobado un plan de emergencias y refuerzo ante los incendios, aunque algunos prefieran seguir gastando en fiestas fastuosas. Un poco de prevención nunca viene mal para proteger el futuro de nuestros montes.
Riesgos en la montaña y el buen embutido
La Ruta del Cares es preciosa, pero la montaña no es un parque temático; requiere cabeza, respeto máximo y precaución antes que llamadas a emergencias. Y hablando de cosas bien hechas, como decía mi abuela: en La Pradera de Fontún no solo hacen embutidos, hacen orgullo, tradición y sabor del bueno. ¡Enhorabuena por esos reconocimientos a la calidad!
Proyectos a contracorriente y decisiones locales
Ahí me tenéis, remando a contracorriente en el Canal de Regatas de Alejico y Sabero. Mucha fuerza y mucho remo, porque las aguas vienen bravas. Mientras tanto, en Sabero nos encontramos con proyectos "personalizados" y arreglos de calles que responden a prioridades de lujo que nadie alcanza a entender del todo.
Eólicas y machismo cotidiano
Para rematar el paseo, nos encontramos con el Parque Eólico Aquarit'Solar de 89.632 MW. "Por tu bien, ¡te vamos a soplar!", nos dicen, mientras el urogallo cantábrico contempla cómo cambia su entorno.
Y como reflexión final sobre el panorama social: el machismo preexistente sigue enquistado en las relaciones donde algunos hombres mantienen una actitud de minusvaloración hacia las mujeres, y lo peor es que muchas terminan asumiendo esa realidad como si fuera algo normal.
¿Qué os parece el panorama de este episodio? Hay tela para cortar en cada esquina.

¡Ave, leoneses! Aquí me tenéis, vestidito de senador romano en plena portada, porque si algo sabemos hacer bien en esta tierra es mirar hacia atrás exactamente como los cangrejos. Mientras celebramos las glorias del Imperio y las guerras astures, os he preparado este repaso bien cargadito de la cruda y fascinante realidad leonesa. Agarrad bien el cocido, que vienen curvas.
Pequeños males, grandes estafas
Empezamos el recorrido por las bajas laborales mágicas, los “falsos enfermos o enfermos a conveniencia” y esas pequeñas trampillas cotidianas que algunos convierten en vacaciones pagadas mientras el sistema se desangra. Parece que en el arte de la picaresca no nos gana ni Roma.
Sabero y el vertedero del olvido
Pasamos por Sabero, donde clausuran vertederos ilegales pero la verdadera basura sigue siendo la inacción. Carteles por aquí, retroexcavadoras por allá y un pueblo cansado de promesas que se pierden entre la maleza y las maniobras burocráticas.
Vuelve el turismo rural masivo
Nos adentramos en "casa de la abuela". Cientos de miles de veraneantes desembarcan en la provincia buscando desconexión, pero desbordando de paso los servicios locales. Calles colapsadas, pueblos sin capacidad y el lema de siempre: mucho turismo, poco servicio y las infraestructuras al límite sin aplicar medidas predictivas.
La brecha de Oville y las promesas de la provincia
En Oville, las máquinas abren monte entre carreteras impracticables mientras la gente se pregunta si de verdad compensa. Al mismo tiempo, en la acera de enfrente nos venden grandes proyectos industriales de millones de euros y cientos de empleos prometidos para el futuro. Trabajo e inversión sobre el papel, mientras en los pueblos siguen esperando el agua y el asfalto.
Terrazas, humos y negocios
También tenemos tiempo para hablar de la hostelería: prohibiciones de fumar en terrazas, batallas por el aire limpio y promesas de que "al final todos ganamos". La realidad, como siempre, nos dice otra cosa según desde qué lado de la barra se mire.
León pierde el tren (y la Agencia de Salud)
Llegamos al centro de León y miramos las señales de tráfico que apuntan a todo lo que se nos escapa. La Agencia Estatal de Salud Pública no viene a León, se va a Zaragoza. Otra sede más que pasa de largo, otro tren que no paramos de ver marchar mientras nos conformamos con mirar los letreros.
La provincia que no da un palo al agua
Con más del 50 % de la población fuera de la disposición de trabajar, aquí matamos las moscas a cañonazos. Políticas lentas, debates estériles y una inercia generalizada donde el pasatiempo principal parece ser ver pasar la vida sin despeinarse.
Ciberdelincuencia en la tierra de los paisajes
León avanza, sí, pero unos en fibra óptica y otros directamente en el Código Penal. Entre estafas cibernéticas, hackeos y denuncias a cascoporro, los delincuentes locales se han modernizado más rápido que la propia administración. ¡332 denuncias en un solo día!
Un museo a 35,8 °C
Y para rematar la faena, me paso por el Museo de León a sudar la gota gorda. A este paso, con la ola de calor y la falta de climatización, los cuadros derretidos van a pasar a ser arte abstracto moderno.
En fin, paisanos: León avanza a su ritmo, entre la gloria romana del pasado y la surrealista comedia del presente. ¡Nos vemos en el próximo episodio!

Las andanzas de Maragato B.: el manual ilustrado para no avanzar ni a tiros
Por Maragato B.
Si hay algo que nos gusta por estas tierras leonesas tanto como un buen cocido o criticar al vecino cuando se da la vuelta, es mirarnos al ombligo mientras nos convencemos de que tenemos el secreto del éxito mundial. Servidor, con su chaleco, sus ropajes tradicionales y esa medalla al cuello que abriga más que un buen trago de orujo, se ha dedicado este 27 de julio a recorrer la provincia para comprobar hasta qué punto rozamos la excelencia. Y oigan, qué espectáculo.
Empezamos la jornada en la cima del discurso institucional. Un trajeado micrófono en mano nos sermonea desde su atril con la retórica de siempre: "turismo verde", "naturaleza", "biosfera", "sostenibilidad" y, la joya de la corona, "coordinación". Nos pide creérnoslo "de verdad" para ser un referente. Sin embargo, detrás del decorado la realidad trepa por la montaña con la finura de siempre: políticos y colectivos pegándose tiros en el pie, tropezando con sus propias cuerdas y corriendo cada uno hacia un lado diferente. La piedra angular de todo este despliegue de coordinación profesional acaba como era de esperar: una lápida que sentencia que los resultados son pocos o ninguno.
Bajamos al cauce del río en El Soto, cerca de Boñar, a bordo de dos contenedores de basura a modo de barcas. Allí donde antes reinaba el ocio deportivo y familiar, ahora lo que fluye con generosidad es el botellón y el desmadre arrastrado por la corriente. Un cambio de modelo turístico de primer nivel, no cabe duda. En Villamanín, la cosa no se queda atrás: la comisión de fiestas tienta a la suerte vendiendo papeletas para la lotería de Navidad a precios de oro aprovechando el tirón del lío que montaron en el último sorteo, mientras el personal observa el cartel de venta de participaciones como quien espera la llegada del maná con esta nueva Doña Manolita.
En el Centro de Visitantes de Picos de Europa, el panorama rozaba lo místico. Un buen paisano me mostraba un cuaderno con garabatos incomprensibles bajo la promesa de un plan de desarrollo rural sostenible. Pretendían vendernos la moto de que no hacía falta más infraestructura, que con lo que teníamos sobraba. Claro que sí: para qué asfaltar o señalizar si perderse en la montaña fortalece el carácter.
Poco después, subido en un todoterreno verde, al borde de un precipicio de la carretera a los pueblos de la montaña, comprobé el estado de la red viaria. En la señal de tráfico se leía con total rigor la advertencia: atención a los desprendimientos y a las carreteras sin mantenimiento. Un trayecto donde la verdadera atracción turística es salir con vida.
La odisea continuó al intentar coger el AVE a León. "El verdadero viaje empieza antes de subir al tren", rezaba el lema. Aquello parecía una carrera de obstáculos medieval: maletas por los suelos, caminos de tierra, andamios y socavones. Para llegar a la vía había que pedir paso entre escombros mientras el tren de alta velocidad pasaba de largo al fondo. Entre tanto, lo de Madrid al Cielo, seguía rezando en la publicidad.
En La Camperona, con el eclipse sobre nuestras cabezas, las retenciones de tráfico alcanzaban proporciones bíblicas bajo una espesa nube de humo e incendios. Como bien apunté a mi paso, la falta de previsión institucional amenazaba con dejarnos a oscuras a todos antes de que la Luna se moleste en tapar el Sol.
Para aliviar las penas me subí a un Vespino rojo en La Bañeza. Porque cuando el motor falla, la pasión sobre dos ruedas de este clásico ciclomotor nos rescata. Allí la gente celebraba la exposición con verdadera devoción popular. Mientras tanto, en Cistierna, los políticos locales debatían amigablemente sentados a la mesa sobre un plan contra incendios que ni era plan, ni era nada, con los montes amenzando fuego literalmente a sus espaldas.
Terminé el periplo intentando recorrer el Camino de Santiago. Tropecé con la basura desbordada en un contenedor verde etiquetado con la "Eco-tasa" y acabé al pie del aparcamiento subterráneo en la capital leonesa, rodeado de vallas de obra, escombros y señales de peligro. ¿El resultado final? "¡Volver a empezar!".
Así que ya lo saben, paisanos. No hace falta que vengan a enseñarnos cómo gestionar lo nuestro; aquí ya tenemos el sistema perfectamente engrasado para que todo cambie sin que cambie absolutamente nada.

San Froilán volando en dron, ratas políticas y pan y circo: mi repaso a la actualidad leonesa
Por Maragato B.
Si pensaban que el calor de julio nos iba a dar un respiro en esta tierra, es que todavía no conocen la capacidad inagotable que tenemos para el esperpento local. Como cada entrega de mi espacio periodístico, me veo en la obligación de poner un poco de orden y bastante guasa a la actualidad que nos rodea. Ajustense las fajas, que vienen curvas.
Empecemos por lo grande. Ya saben que en León las obras de la Catedral no se acaban nunca y amenazaban con dejar en tierra nuestros tradicionales carros engalanados. Pero como el ingenio leonés no tiene techo, nos hemos sacado de la manga el "San Froilán 4.0". ¿Que las vacas no pueden pasar por la plaza por las vallas de la obra? Pues nada, les ponemos cuatro hélices y a volar por el cielo de la capital. Ahí nos tienen, con carros cantores y bueyes suspendidos en el aire a golpe de dron, demostrando que si hay que innovar para mantener las tradiciones, a nosotros no nos gana nadie. Que tiemble la tecnología punta.
Claro que, para fauna voladora o de alcantarilla, la que tenemos en la política municipal. Mientras la oposición se lleva las manos a la cabeza denunciando una supuesta proliferación de ratas en la ciudad, yo prefiero abrazar a las de verdad. Al fin y al cabo, a un roedor de cuatro patas se le ve venir a leguas; el problema son las de dos patas, esas que visten traje, llevan maletín y se dedican a saquear los fondos públicos sin el menor disimulo. Esas sí que no hay desinsectación que las elimine.
Y mientras el panorama geopolítico global nos aprieta el cuello, con los grandes mandatarios repartiéndose el pastel en una rueda de hámster donde los ciudadanos no paramos de correr sin llegar a ninguna parte, en la provincia seguimos con nuestras propias jugadas polémicas. No hace falta irse al VAR del fútbol internacional para ver repeticiones absurdas: aquí tenemos a nuestros propios árbitros de la política capaces de convertir cualquier empujón de la calle en un escándalo judicial de alcance nacional.
La gestión del dinero público en nuestros pueblos tampoco se queda atrás en el reparto de premios. Por un lado, nos gastamos miles de euros en organizar grandes concursos de bolos leoneses para "potenciar el patrimonio", y por otro, resulta que la partida asignada al mantenimiento real de las instalaciones se la lleva algún conocido de turno. Una jugada redonda: dinamizamos la tradición con una mano mientras con la otra dejamos que la infraestructura se caiga a pedazos.
Entre tanto lío, da gusto ver a la juventud dándonos lecciones de cabeza y compostura. Ahí tenemos al joven Nicolás Jabares, brillante en el ajedrez, demostrando una paciencia y una estrategia que ya querrían para sí la mayoría de los representantes políticos que se sientan en las instituciones a verlas venir. Menos mal que las nuevas generaciones aportan algo de cordura al tablero provincial.
En el plano deportivo e institucional, la historia de siempre: inversiones millonarias en estadios y patrocinios de camisetas que nos cuestan un ojo de la cara a todos los contribuyentes para que, al final, la cuenta la terminemos pagando los leoneses de a pie. Pero eso sí, cuando llega el partido de la selección y ganamos el Mundial, parece que de repente se acabaron todos nuestros males. Nos reunimos en las plazas frente a las pantallas gigantes, levantamos la copa y se nos olvida por unas horas la falta de inversiones, la despoblación y el abandono.
Así cerramos este episodio del 20 de julio de 2026. Con el orgullo leonés intacto, las tradiciones por los aires y la amarga certeza de que, entre fiesta y fiesta, nos la siguen colando como siempre. Seguiremos contando la realidad, aunque sea a base de ironía.

Cosas de eclipse y cosas que eclipsan
Vaya por delante que en esta bendita provincia estamos a las puertas de un acontecimiento astronómico sin precedentes. El eje de totalidad nos cruzará el próximo 12 de agosto de 2026, y ya hay quien avisa de que en León algunos eclipses duran apenas unos minutos. Sin embargo, no hace falta mirar al cielo ni esperar al mes que viene para quedarse a oscuras; el drama diario que pisamos nos eclipsa la realidad a plena luz del día.
Para muestra, el termómetro. Registramos 33,2 grados en pleno julio y la contabilidad oficial ya suma 28 muertes por la ola de calor temprana. Mientras algunos insisten en que "solo hace calor", la realidad es que el ambiente abrasa tanto como la actualidad. Si levantamos la vista hacia las alturas buscando un respiro, nos topamos con los que miran el eclipse con gafas de cartón, ignorando que los verdaderos ciegos somos los que vamos por la vida pública sin enterarnos de nada. El consejo editorial es claro: no se pierdan el cielo, porque el verdadero desastre está firmemente asentado en el suelo.
En las carreteras la cosa no mejora. Siempre hay algún conductor desaprensivo que confunde la vía pública con un circuito privado de velocidad. El último ejemplo nos llega desde Valencia de Don Juan, donde un vehículo ha sido interceptado circulando a 180 kilómetros por hora. A estos infractores conviene recordarles que en esta comarca los caminos son lícitos, pero la prisa suele terminar con el dinero en la cartera ajena y la vergüenza reflejada en el retrovisor.
Si pasamos al transporte ferroviario, la desconexión es total. Los manifestantes de la Plataforma en Defensa de FEVE han llegado hasta la propia estación de tren en León para exigir soluciones. Al otro lado del despacho, el ministro de Transportes, Óscar Puente, despacha la protesta entre risas, tweets y con auriculares puestos. Ante el desmantelamiento de las líneas y el abandono institucional, la respuesta oficial se resume en un lacónico "es lo que hay". Al mismo tiempo, el patrimonio industrial sufre su propio calvario: en Ponferrada se llevan los raíles de la vía muerta del tren minero de Ponferrada a Villablino, un expolio que algunos intentan camuflar bajo el eufemismo del reciclaje para camuflar la pura incompetencia de la gestión pública.
La educación y el civismo también muestran sus costuras. En las fachadas del IES Pablo Díez quedan patentes las quejas por la falta de previsión y el abandono de las enseñas institucionales. Es curioso ver cómo algunos responsables se preocupan de forma desmedida por la colocación y el estado de las banderas oficiales mientras se desentienden por completo del mantenimiento de la estructura educativa tanto en las aulas como en los despachos. Ya hemos aprendido que son los lugares donde se forman las próximas generaciones y que el control de la educación es también el control del pueblo.
En el plano medioambiental, la situación es incendiaria. Los informes estadísticos certifican que el 70% de los incendios forestales en León son provocados. Ante esta lacra intencionada, nos preguntamos si la solución pasa por imponer multas coercitivas, penas de cárcel, trabajos forzados de reforestación o inhabilitaciones de por vida. Mientras el debate se eterniza, los equipos de extinción tienen que lidiar con fuegos devastadores en montes donde la señalización advierte, con amargura, que el monte no es de los idiotas que lo queman. El estado de los entornos urbanos no se queda atrás: los jardines de San Francisco ofrecen una imagen lamentable tras la celebración del Come y Calle. En una sociedad civilizada, los eventos no deberían dejar rastro, pero el parque central presenta hoy un aspecto más propio del paso de Atila, donde no vuelve a crecer la hierba por la falta de respeto, educación y orgullo por lo nuestro.
Para rematar la crónica judicial, el Palacio de Justicia de León avanza a un ritmo desesperante. El caso de una anciana de Boñar, que vio desaparecer el dinero de su herencia presuntamente a manos de los apoderados que ella misma designó, ejemplifica la lentitud del sistema. La justicia avanza en caracol y sepultada bajo toneladas de papeleo y burocracia, lo que a efectos prácticos se traduce en una impunidad garantizada con sello y firma oficial.
Por fortuna, no todo son sombras en la actualidad provincial. El balón ya echa a rodar sobre el césped para demostrar que hay iniciativas capaces de unir al mundo entero. El Mundialito Leonés congrega en esta edición a 16 selecciones procedentes de 4 continentes entre el 5 de julio y el 9 de agosto. Se trata de un torneo que trasciende lo estrictamente futbolístico para convertirse en un verdadero ejemplo de deporte, cultura, respeto e integración. Una demostración palpable de que la convivencia y la pasión compartida pueden brillar con luz propia, sin necesidad de que ningún eclipse tape las vergüenzas de la provincia.

Un paseo por la León de las maravillas: Mi crónica estival
Bienvenidos a una nueva entrega de mi modesto noticiero. Les habla su seguro servidor, Maragato B., reportando desde este idílico verano en León donde, como pueden comprobar en nuestro nuevo cómic, la cultura rebosa por los cuatro costados. O mejor dicho, lo que rebosa es la "incultura del alcohol", ese maravilloso programa formativo que nos lleva de pueblo en pueblo y de botellón en botellón, preparando con esmero a los próximos alcohólicos del mañana. ¡Eso sí que es mirar por el futuro de la juventud!
Como director de este espacio, no he podido evitar darme una vuelta por la capital para admirar la última genialidad del Ayuntamiento de León. Han decidido subir la línea provincial de las ilegalidades municipales. Total, ¿para qué respetar los presupuestos o las normativas si podemos ignorarlos con estilo? Y hablando de inversiones de alta necesidad social, me he tomado la molestia de contar los clubes nocturnos de carretera. Ya tenemos más de 120 "puti clubs" en la comunidad. Una cifra impresionante que demuestra el nulo esfuerzo que se está haciendo en la educación, en el conocimiento y en el respeto a las personas. Pero oigan, las luces de neón quedan preciosas en la N-VI.
Drones, quejas e infraestructuras de primer nivel
En mi incansable labor periodística, también me he sentado a reflexionar junto a los monumentos locales. He llegado a una conclusión cristalina: para conservar el patrimonio hay que programar mantenimientos, no solo de sus despachos. Porque las relaciones públicas para el deporte... ¿para qué más? Si la piedra se cae, se le echa la culpa al tiempo y listos. Aunque, por si acaso, ya he desplegado mi unidad de vigilancia tecnológica. Con mi dron no se escapa nada: vigilo el amianto que vuela solo, los tejados de uralita que aseguran cáncer y las lágrimas para quien contamina. Una delicia para la salud pública.
Por si fuera poco, me acerqué a las altas esferas a revisar las quejas presentadas al Procurador del Común. Es un auténtico orgullo ver los pilares de folios: mientras el resto de la comunidad apenas levanta un montón modesto, León acumula tres columnas gigantescas que tocan el techo. Tres columnas que son el reflejo de que en León se gestiona como en ningún otro sitio. Un rotundo éxito burocrático.
Deporte, costes y cruda realidad
No todo van a ser disgustos. He tenido el honor de celebrar el glorioso avance del Bembibre H.C. ¡Rumbo a Europa! Las chicas ya están clasificadas, demostrando que aquí el talento sobra, aunque a veces falte el apoyo institucional.
Lamentablemente, reivindicar y llamar a las cosas por su nombre tiene un coste, y si no, que se lo digan a los vecinos de La Lastra, que ven cómo el dinero vuela en sacos de 350.000 euros mientras el barrio sigue esperando soluciones reales. Al final, cuando a algunos solo les importa la pasta, la cosa acaba oliendo tan mal como un camión de carne decomisada por la Guardia Civil.
En definitiva, mis queridos lectores, contemplando el panorama desde el campanario, solo me queda una reflexión: ser guiado por idiotas, por mediocres, por víctimas y por ninguneados es el precio que hay que pagar por no ser uno de ellos.
¡Hasta el próximo episodio!

El inicio de la temporada alta de incendios de 2026 nos encuentra exactamente donde lo dejamos: preparados para lo previsible. En la línea de salida, nuestros bomberos forestales aguardan la señal frente a un horizonte que ya empieza a teñirse de humo. La consigna oficial es clara y no admite réplicas: cuando suena la alarma, no hay segundas oportunidades. Se sale a ganar, aunque el terreno de juego esté previsiblemente calcinado por las consecuencias no resueltas de la campaña anterior.
El panorama actual es el resultado directo de una gestión que prefiere la inacción antes que la prevención. Los restos de los incendios de 2025 continúan visibles en nuestros montes, convertidos en laderas desiertas donde la única solución propuesta parece ser esperar a que el monte se limpie solo. Esta parálisis no es casual, sino el fruto maduro de nombramientos diseñados específicamente para el fracaso. La designación de Ángel Manuel Sánchez Martín al frente de la lucha contra incendios en Castilla y León es el mejor ejemplo: un perfil cuya contrastada ineptitud en la crisis del año pasado ha sido recompensada con la dirección del mando actual.
Mientras el monte espera su turno, la política local e institucional ofrece su habitual espectáculo de variedades. En el plano de las alianzas, las estrategias se deciden con la misma rigurosidad que un sorteo de feria, donde las siglas y los pactos cambian de color según la conveniencia del día. Esta desconexión con la realidad se hace aún más evidente en el mobiliario urbano, donde algunos parecen decididos a mantener el callejero congelado en pleno siglo XX, como si la Avenida de José Antonio fuera el eje sobre el que debe girar el futuro de la provincia más fascista que nadie.
La gestión municipal y el orden público tampoco se quedan atrás en originalidad. En El Burgo Ranero, la autoridad local ha decidido que la mejor manera de resolver un conflicto de tráfico con un tractor es acabar literalmente bajo las ruedas del vehículo, demostrando un concepto muy particular de la negociación urbana colocando en ese capítulo a alborotadores y más fascistas. Paralelamente, la Guardia Civil observa con ironía cómo la gestión de la política municipal se asemeja cada vez más a una función teatral donde los encargados de mantener el orden asisten como meros espectadores en primera fila.
El plano judicial y el económico cierran este balance con cifras que invitan a la reflexión. En Mansilla de las Mulas, las cuentas no cuadran para los de siempre: las penas de cárcel por corrupción y desfalco de dinero público se despachan con una ligereza que contrasta con la rigidez aplicada al ciudadano común. ¿Qué condena le ha de corresponder a un alcalde que calque los delitos de Ábalos?
Mientras tanto, en el ámbito deportivo, los derbis leoneses se consolidan como un negocio estrictamente familiar -a lo sumo, de cuñados-, todo es amistad para competir en una liga donde ninguno de los dos quiere estar… aunque al final están.
Todo esto ocurre mientras, en nuestras carreteras, la proliferación de radares parece tener como único objetivo constatar que, a más controles, peor se conduce y más imprudencias se registran. Todo el mundo sabe para lo que sirven los radares. Con esto tampoco nos vamos a engañar.

¡Llegó el verano (A DISIMULARRR)!
Por Maragato B.
¡Qué tal, paisanos! Ya está aquí el calor y, con él, la bendita temporada donde nuestros gestores públicos se quitan la corbata para ponerse el bañador, aunque la mano —esa nunca descansa— la siguen manteniendo bien firme dentro de la cartera del contribuyente. Bienvenidos al Episodio 10 de mi crónica particular, una entrega tan fresquita como un vaso de limonada leonesa que has de buscar a la barra, sin servicio, ni calidad a precio de oro y con vaso de plástico.
Abrimos el serial a pie de piscina. Mientras ustedes intentan refrescarse esquivando el hachazo del "servicio especial de verano" y esos precios abusivos que convierten el agua del grifo en un lujo, en León algunos combaten el calor de una forma bastante más extravagante. Aquí nos fundimos 300.000 euros en un coche de alta gama, en un segundo y sin pestañear. Un bólido imponente para lucir por nuestras calles que terminó como tenía que terminar: velocidad alta, adrenalina y, ¡pum!, el flamante capricho destrozado en un suspiro. Nos jugamos la vida y nos cuesta un dineral y por lo menos, en este caso el pipiolo salió por su propio pie. Eso si, la comedia está servida porque aquí las mierdas si se hacen ocurren a lo grande.
La excepción a la regla de la desidia la encontramos hoy en Valencia de Don Juan. Mientras las piscinas de cualquier pueblo cuestan un dineral de mantenimiento y abren cada año a pérdidas por pura inercia, allí han sabido montar un parque acuático que es un verdadero acierto económico. Ofrece un valor añadido a la localidad que ya quisieran otros, haciendo que la caja eche humo y atrayendo a la multitud en busca de un hueco para meter el pie. Un oasis de buena gestión comercial en medio del secarral. Pero claro, para conseguirlo hay que trabajar... es un problema.
Para los amantes de la cultura y el desenfreno, el verano leonés ofrece dos realidades paralelas. Por un lado, el festival Música en la Montaña: pulsera digital, control estricto, ecologismo de postal y la obligada promesa de dejar el dinero en los negocios locales con trazabilidad real, no la inventada que cuentan después algunos concejales que hablan de visitas y turismo sin tener pajolera idea de lo que dicen. Por el otro, la cruda realidad de nuestros pueblos en fiestas: barras improvisadas, chiringuitos sin ticket y el clásico "aquí todo vale" donde el orden brilla por su ausencia con el único objetivo de dar pelotazos mientras escaquean impuestos y explotan a chavales en su primer empleo. Encima van de profesionales... manda huevos. Entonces, los hosteleros formados y de nivel pro deben ser astronautas (y yo que pensaba que León solo tenía dos... o tres, (astronautas digo). Está claro que son dos formas de entender la juerga que conviven bajo el mismo cielo.
Pero la joya de la corona de este episodio es, sin duda, nuestra gloriosa Administración Local. Resulta que el 23% de las quejas de toda la comunidad autónoma van dirigidas a nuestros ayuntamientos. Más de seis mil expedientes abiertos por pura ineficacia, atascos burocráticos y un pasotismo que ya forma parte del paisaje urbano. Eso sí, cuando al alcalde de turno le sale el tiro por la culata con alguna de sus genialidades, la respuesta institucional es unánime y balsámica: "No pasa nada".
La falta de control es tal que dan ganas de proponer un test para averiguar cuanto encefalograma plano hay entre los candidatos a las alcaldías. Un examen riguroso para descartar a los "no aptos" antes de que toquen presupuestos y carteras ajenas, porque levantar un municipio sin unas condiciones mínimas de sensatez es como construir un tejado sobre la nada. Al final, nos encontramos con ayuntamientos en estado de "Transpa-Cero", donde el acceso a la información pública es toparse con la nada. Eso si, ya preparan las elecciones de 2027 porque la silla es la silla y lo que va por delante, no va por detrás. O... al final por detrás...también.
En resumen, un verano idílico en nuestra tierra: despilfarros de vértigo, burocracia paralizante, alcaldes cociéndose en el jugo de su propia ignorancia y una alarmante falta de transparencia. Disfruten de las vacaciones y del sol, porque lo que es de la gestión pública, mejor no esperen nada bueno. Afortunados algunos que solo están de paso y que de estas miserias no quieren saber nada. Madrecita déjame como estoy.

Que no os engañen con sutilezas de salón ni discursos de fin de semana. Ya lo dijo Rajoy, no es lo mismo que gobierne uno que gobierne otro, o, dicho de otra forma: es muy distinto. Llegados a ese punto, frente a la imponente fachada de las Cortes de Castilla y León se levantan verdades que no necesitan de presupuestos oficiales para sostenerse, aunque algunos se empeñen en arrimarse al pesebre según sople el viento de la estación y en la cama se acuesten los más convenientes para el evento de cada momento.
En los mostradores de cualquiera de las muchas ferias literarias que recorro, entre volúmenes y novedades editoriales, destaca este año una sección que está copando el interés de la opinión pública: la de los informes policiales de la UCO. Hay que reconocer que la Benemérita maneja un catálogo de lectura que ya quisieran los grandes sellos del sector; allí se despacha la verdad por escrito, incluso ahora también, con el sello de "información local" bien visible, ideal para que el paisano repase en qué ventanilla se extraviaron presuntamente los fondos de su municipio.
Por su parte, la modernidad avanza a una velocidad que marea con la presentación de la última tecnología destinada a la línea del FEVE de León: a toda mano y a todo tren. Un ingenio sostenible, cien por cien ecológico y con costes de mantenimiento mínimos, idóneo para recorrer las vías sin alterar el entorno. Desde el Ministerio de Transportes e Innovación Sostenible aseguran que el invento es moderno, renovable y muy innovador, sobre todo porque el empleo local queda garantizado a base de riñón y pedalada, como el los tiempos de la arriería. Analizar trenes más modernos lo dejaremos para otro momento más propicio, dicen.
La actualidad municipal también deja sus propios titulares independientes. En Hospital de Órbigo, su alcalde protagoniza un relevo político al anunciar en los medios aquello de «Daré un paso atrás porque no es bueno estar tantos años de alcalde». Una declaración que ha sido recibida con gestos de aplauso por el paisanaje ante lo que se considera una decisión correcta tras una larga trayectoria en el cargo. Lo poco gusta, lo mucho cansa... ya lo sé, pero es lo que hay.
En otra de las escenas de la crónica política se observa cómo se vende la piel del oso a plazos, mostrando chaquetas equipadas con carteras para Vox en lo que se perfila como un negocio redondo de distribución de cargos y pactos de gobernabilidad a cambio de una tranquilidad que con este personal es más que efímera. Y no es que lo diga yo, lo dice la hemeroteca.
En el apartado de distinciones, la gala de los Premios Atila 2026 ha repartido sus galardones al "Caballo de Atila", otorgados ex aequo para altos cargos de la Junta de Castilla y León. Unos reconocimientos muy reñidos que premian la constancia de aquellos que consiguen que por donde pasa su gestión baje el rendimiento del terreno. Todo ello sucediendo ante la mirada atónita de colectivos tan sufridos como los bomberos forestales.
Mientras tanto, el verdadero arte de la magia se traslada a las puertas de los ayuntamientos con la transformación camaleónica de los presupuestos municipales mediante la sombrerería mágica. Un juego de manos de credibilidad comprada donde las promesas de obras y las subvenciones ocultas salen de las chisteras como conejos ante los vecinos que asisten al espectáculo. Mientras tanto, los aplausos emocionados tapan el ruido de la plata en los bolsillos. Todo ello, es puro maquillaje. Ni al mismísimo Harry Potter se le habría ocurrido semejante hechizo.
Por la vía de la tramitación exprés llega el proyecto de la planta de biogás de Vidanes, libre de informes ambientales que retrasen el progreso. "Tú firma, que de lo demás vendrá rodado". En el fondo del saco queda la opacidad y el riesgo de que la iniciativa termine por marchitar un poco más el territorio si los protocolos no se fijan con claridad meridiana.
En sede parlamentaria, los debates discurren por unos derroteros donde desde el estrado se llega a proclamar que lo importante es una retórica extraña que denominan "prioridad NAZIonal", evidenciando un poco más las derivas lingüísticas de los discursos oficiales actuales.
Frente a todo ello, uno vuelve la vista a la dehesa. Los tiempos cambian y la seguridad del ganado no puede quedar al azar. El camino se modifica para salvaguardar la vida de las ovejas. Al final, el mapa de la provincia recuerda que la única constante en León es esa telaraña kilométrica que conecta la larga lista de tramas corruptas en las que aparece recurrentemente algún leonés. Os recuerdo que las casualidades no existen y por aquí gusta demasiado lo fácil, lo rápido y que además, no exija esfuerzo. Nuevos tiempos y nuevas tramas, pero el paisanaje sigue aquí, dispuesto a defender la tierra porque sin contarlo no nos queda futuro y contándolo, ya veremos.

Señoras y señores, bienvenidos al episodio 8 de Maragato B. News. Pasen y vean las miserias y grandezas de nuestra bendita tierra, que da para escribir un libro diario o, en mi caso, para dibujar unas cuantas escenas bien despachadas. Dicho y hecho.
Asómense conmigo al balcón para abrir boca. Titulo la portada "Hablemos de felones y de felonías" mientras vemos volar sobre los tejados a esos personajes con alas. Sí, hombre, sí. ¡Menos mal que no vuelan más alto, porque con la cantidad que hay no veríamos ni el cielo azul!
Para empezar, me meto de lleno en el fango de los problemas de León. Un árbitro sale del campo escoltado y con el público encima. Qué les voy a contar que no sepan sobre los que se dedican a matar mensajeros para no asumir las responsabilidades sobre su incompetencia y fracaso constante. Pues en el fútbol es un clásico.
La siguiente parada es para rascarse la cabeza ante el cartel de la Feria de Sevillanas de La Bañeza. Olé. Con la de tradiciones propias que tenemos para lucir, nos da por adoptar lo ajeno y descuidar lo propio. Sin raíces no hay identidad, amigos, y sin identidad nos quedamos sin futuro. Pero nada, a tocar las palmas.
De ahí paso de la crítica política al optimismo, que no todo va a ser bilis. Primero retrato el verdadero color de las siglas de siempre, esas pedradas con el aparato de turno donde unos viven en la realidad y otros en "su" realidad. Menos mal que luego se me alegra la cara al ver que el campus de la Universidad de León formará a los futuros médicos leoneses. León forma, León cuna y León tiene futuro. Ahí sí.
La situación se pone para llorar cuando miramos el estado de nuestros pueblos. "Municipios sin ordenanzas, ciudades en ruinas". Se me cae el alma a los pies viendo las fachadas apuntaladas por negligencias de hoy que mañana serán tragedias, mientras los responsables miran para otro lado. Para compensar el paisaje, me siento después a reflexionar sobre el arte efímero y urbano de Jadama. Un toque de color y crítica que nos hace pensar frente a los dogmas de siempre.
En la recta final me voy hacia el norte. Recuerdo que en la montaña somos especiales, tanto que nos gusta conducir "al toque", sobre todo cuando te metes en un túnel y tienes que encender el mechero para ver por dónde vas ante la falta de luces. Así andamos y parece que no nos iba mal, puesto que los años que llevan los túneles sin luz no son pocos y nadie dijo nunca ni pum.
Poco después toca comparar los tiempos: desde la ocupación romana hasta la actual industria turística de masas, el negocio cambia pero el objetivo de exprimir el territorio sigue siendo el mismo. Le llaman industria si, pero una industria que lo único que crea son resacas y alcohólicos.
Termino el recorrido con la mejor de mis virtudes: la paciencia. Toca sentarse sobre las agujas del reloj, viendo pasar el tiempo y esperando a que las cosas cambien. O no.

Pues nada, por aquí andamos una semana más. Arrancamos esta entrega de Maragato B. News, listos para contar que el no cambiar de actitud es un billete de ida para catar lo que Miguel Ángel Rodríguez popularizó con la expresión ir "p'alante". Menudo panorama fino nos espera, donde a algunos indigentes de la cultura más básica, orgullosos de su ignorancia y practicantes de la mala educación y la delincuencia, les seguiremos dando la cera que les suavice el cerebro.
Para empezar, vemos que lo peor de la corrupción que nos rodea no es que exista, sino la legión de pelotas, trepas y buscavidas que salen en tromba a blanquearla; esos estómagos agradecidos que miran para otro lado y disculpan el saqueo llamándolo "algo normal que se ha hecho siempre”.
En otro ámbito, el fútbol provincial vive su propio cruce de destinos en un derbi de contrastes: mientras la Cultural Leonesa firma su descenso, la Ponferradina se mete de cabeza en el play-off para intentar heredar la categoría de plata que los de la capital acaban de perder.
Unos kilómetros más allá, en La Robla, se ha plantado un rechazo social preventivo de manual. Todavía no ha llegado un solo camión de Asturias, pero los vecinos andan mosqueados ante la sospechosa voluntad de que la fábrica de cementos acabe convertida en el sumidero de los residuos industriales que en la comunidad vecina nadie quiere. Y es que en política es facilísimo ahogarse en un vaso de agua, sobre todo si es de dimensiones colosales. Que se lo digan al expresidente Zapatero y a las siglas del PSOE, que andan sumergidos hasta el cuello en las sospechas que han sacado a la luz los recientes informes judiciales. Este temporal amenaza con mandar al partido directo a la irrelevancia histórica a pesar de los flotadores y la resistencia de los de Sánchez.
Por si fuera poco, León tiene escenarios de película, pero la producción sigue bajo mínimos y sin director porque a la administración le da pereza coordinar una estrategia real para atraer los rodajes. Lo mismo ocurre con el patrimonio urbano: veinticinco años de ruina oficial contemplan a Bodegas Armando, un esqueleto arquitectónico que sigue viniéndose abajo ante la pasividad de la propiedad y del Ayuntamiento.
Por desgracia, en los parques la impunidad campa a sus anchas. Se está investigando la muerte intencionada de los animales que pueblan el recinto del parque El Chantre a manos de algún desalmado sin encaje; un perfil antisocial al que este Maragato correría a estacazos si lo pillara con las manos en la masa.
En otro lugar, en Almanza sí encontramos buenos ejemplos de gestión, levantando desde cero un nuevo complejo deportivo que ya quisieran para sí otros lugares de la provincia, demostrando que con ganas y trabajo se puede avanzar creando realidades a partir de proyectos sostenibles. ¡Ah claro!... es que muchos no saben lo que significa sostenible.
Todo esto ocurre mientras la actualidad política se reduce a la recurrente y cansina bronca pública entre José Antonio Diez y Javier Alfonso Cendón. Un cruce de reproches que aburre soberanamente tanto a propios como a extraños, copando los focos con sus cuotas de poder interno mientras León pierde oportunidades a diario. Al final, intentar explicarles la realidad es perder el tiempo. Una abeja nunca malgasta un segundo en convencer a una mosca de que se vive mucho mejor en un panal de miel que sumergida en la mierda.

¡Qué tal, paisanos! Aquí estoy otra vez, Maragato B., para contaros lo que de verdad pasa en esta bendita tierra leonesa, porque como bien sabéis, en León es donde más listos nacen por metro cuadrado y yo vengo a contarlo. Que sí, que cada día nace un listo y es una plaga, pero, y aunque a los sinvergüenzas les moleste, los seguiremos retratando. De ello se encarga TBO Maragato B. News con colorines y retranca.
Vaya semanita de gloria llevamos con la actualidad de nuestra provincia. He tenido que darme una vuelta por la Calle Ancha y os aseguro que lo de la obra parada es para echarse a llorar; allí la paciencia está completamente enterrada entre vallas y zanjas mientras los comerciantes y vecinos ven pasar los días sin que se mueva un solo ladrillo. Por no hablar de mi asombro al ver un camión de muebles abandonado a su suerte y reconvertido en el mejor museo de arte contemporáneo rural. Si es que donde no hay imaginación, la burocracia nos come vivos. Si, es un presunto delito ecológico, pero no nos asombramos ya casi de nada, puesto que el responsable del performance no se ha molestado ni en quitarle el nombre al camión. Es lo que tiene la ignorancia que se despacha con un: "yo no sabía...".
He estado vigilando de cerca a las administraciones y os aseguro que el panorama es fino. Por un lado, tenemos a la Junta queriendo preservar el carácter nacional de secretarios e interventores, mandando a inspectores con lupa a controlar muy bien no se sabe qué. Mientras lo importante de verdad se sigue obviando. Y hablando de inspectores, me crucé el otro día con el expresidente Zapatero y le canté las cuarenta a la cara, preguntándole a cuántos colegas suyos acabarán vestidos de color naranja en esta provincia tras verlo investigado por tráfico de influencias en el caso Plus Ultra. De momento es inocente, pero como dicen los más viejos del lugar: "cuando el río suena, agua lleva". No se puede tener tanto poder sin control, hombre. En el fondo, con esta actitud permisiva que se percibe en los pueblos, lo disculpamos ¿verdad?, la corrupción sistémica está aceptada como animal de compañía.
Tampoco me he olvidado de la seguridad de nuestros pueblos. Hay casi cuarenta sirenas que nos avisarán si se rompen las presas, pero nos dan dieciocho meses de plazo para tener los planes de emergencia listos. ¡Dieciocho meses, como si el agua fuera a esperar sentada! Menos mal que en las reuniones entre la Junta, la Diputación y el Ayuntamiento de Cistierna por el asunto de las depuradoras se intentó poner un poco de sentido común, porque el mantenimiento nos va a costar un riñón a todos los paisanos y por eso, la idea de ir a "pachas".
Y para rematar la faena, os aviso de las ayudas que prometen por ahí: esas subvenciones de tres mil euros para los bares de los pueblos que vienen con letra pequeña, unos requisitos imposibles y papeleos hasta el sótano. Son auténticas ayudas envenenadas que te dan para que te quedes bien quieto y callado en la madriguera de la burocracia. Menos papeles y más apoyo real, que las leyes inútiles destruyen nuestros pueblos y no podemos ahogarnos entre tanto trámite.

SÁTIRA, AGRAVIOS Y ASALTOS AL AYUNTAMIENTO: LA MONTAÑA LEONESA BAJO EL RADAR DE LA RETRANCA
La actualidad de la provincia de León no se explica a través de los boletines oficiales, sino mediante el sismógrafo de la ironía local. El último análisis de la realidad territorial destapa un catálogo de agravios comparativos, promesas desinfladas y un panorama político que transita, sin despeinarse, entre la parálisis administrativa y la ciencia ficción municipal.
El campo pierde el norte (y diez millones)
La gestión de los fondos públicos vuelve a situarse en el centro de la diana. Mientras la burocracia regional exhibe titulares, el sector primario leonés asiste a una sangría silenciosa: diez millones de euros menos para el campo debido a la falta de control en las ayudas agrarias. La ecuación es tan vieja como el Negrillón: si no hay supervisión rigurosa ni exigencia de responsabilidades a las empresas adjudicatarias, el dinero público se evapora, dejando a los agricultores y ganaderos desamparados ante unas cuentas que no cuadran.
Dos modelos de gestión: Cistierna frente a Boñar
La fosa que separa la gestión de las diferentes administraciones locales es cada vez más evidente. El contraste es flagrante: mientras Cistierna cumple y gestiona los plazos —blindando los pliegos públicos con control serio y consecuencias claras para los incumplimientos—, Boñar se abona a la cultura de la excusa permanente. Al final, la diferencia entre quien asume la responsabilidad y quien balones fuera la terminan pagando, de forma unánime, los bolsillos de los ciudadanos.
De ruinas industriales y trenes que no llegan
El patrimonio de la comarca sigue buscando milagros. Surge con fuerza la propuesta de reconvertir la antigua Fábrica de Talco de Boñar en el nuevo "Talco Cultural de la Montaña Oriental", un espejo donde mirarse frente a la Térmica Cultural del Bierzo. El proyecto plantea una alternativa al abandono, aunque topa con el escepticismo crónico de una población harta de ver cómo los proyectos industriales mueren antes de nacer.
La misma parálisis afecta a las infraestructuras básicas. La línea de FEVE necesita volver de inmediato; la integración real y la coordinación ferroviaria no admiten más promesas vacías ni plazos que se arrastran a velocidad de caracol. Recuperar el tren no es una cuestión de nostalgia, sino de pura supervivencia para evitar que la provincia siga perdiendo trenes, tanto literales como de futuro.
La paradoja electoral: Androides al Ayuntamiento
Con las próximas elecciones municipales en el horizonte, la última propuesta satírica corta el aire: ante la ineficacia de la política tradicional, se plantea una candidatura de androides para el consistorio. "Nosotros no hacemos promesas, hacemos algoritmos de soluciones", reza el lema. La propuesta, lejos de ser pura tecnología, es una crítica directa a la falta de respuestas humanas en la administración local, sugiriendo que la inteligencia artificial difícilmente lo hará peor que la parálisis actual.
Entre facturas pendientes en La Pola que obligan a buscar oxígeno económico bajo las piedras, puentes en Villamanín que amenazan derrumbe ante la pasividad institucional y tensiones vecinales en Puente Castro, la provincia sobrevive gracias a su mejor patrimonio: la retranca y el sentido común. Porque cuando las infraestructuras caen, solo queda reírse para no llorar.

La provincia de León, ese idílico parque de atracciones de la gestión pública
Pasen y vean el último número de Maragato B. News, esa hoja parroquial de la ironía leonesa donde las verdades duelen, pero al menos riman. En este cuarto episodio, el panorama institucional se presenta tan despejado y eficiente como de costumbre. Es decir, un absoluto jardín de las delicias para cualquier interventor con ganas de llorar.
Lucha leonesa: mucho corro y billetes al viento
La función arranca en el Palacio de los Guzmanes, donde la Diputación de León parece haber confundido los tradicionales corros de lucha leonesa con un casino de Las Vegas. Bajo una lona que promete mucho "corro" y nulo porvenir, la contabilidad es pura poesía: 345.000 euros para los maulas que organizan, gradas que valen su peso en oro (180.000 euros para ser exactos) y una sobredosis de subvenciones que superan el 90% del presupuesto. En el balcón, el prócer de turno lanza billetes al respetable con la alegría de quien sabe que el dinero público crece en los árboles de la Candamia, al grito de "¡Viva la privatización pública!". Un oxímoron precioso para inaugurar la jornada.
El agujero negro del ahorro municipal
En el apasionante duelo por ver quién gestiona peor, León y Boñar se disputan el trofeo de oro. En la capital leonesa, el Partido Popular se echa las manos a la cabeza ante un agujero de 15,3 millones de euros atribuido a Diez. El maragato, pipa en boca, contempla el desastre rodeado de facturas en los cajones, reparos en los expedientes y un desorden administrativo que ríete tú de la biblioteca de Alejandría. En León el agujero tiene titular, en Boñar tiene historia, y la conclusión es cristalina: en esta tierra, si un fontanero y un soplete hacen un estrago, en los despachos oficiales se hace arqueología de la incompetencia.
Repoblación inversa a golpe de talonario
El plan era brillante: "Repuebla, León Sostenible". El objetivo era traer paisanos a los pueblos vacíos, pero lo único que ha terminado llegando a tiempo es la orden de devolución. Gracias a una agilidad administrativa digna de una carrera de caracoles cojos, una ayuda concedida en 2022 tiene que ser devuelta íntegramente al ministerio. El saco del dinero regresa de vuelta a Madrid con un extra de 162.000 euros devueltos y 19.000 euros más en concepto de suculentos intereses. Un éxito rotundo de la repoblación: no ha venido ni un alma, pero las arcas del Estado central se lo agradecen profundamente a la Diputación.
El juego de cartas en el "Pueblo Vivo"
En el tablero rural, ser diferente cotiza a la baja. En una timba donde un oso, un lobo y un jabalí se sientan a jugar las cartas con el maragato, las reglas son claras: al que asoma la cabeza con una idea original, la jauría lo lincha por considerarlo una amenaza. El paisanaje clama contra la "plaga a eliminar" mientras los de arriba juegan a repartirse los naipes. En este tablero de madera, la libertad individual estorba sobremanera a los mediocres, y los lugareños prefieren seguir jugando a lo de siempre, aunque se queden sin entender absolutamente nada.
Pedro Mato y el campo de minas de Matallana
El maragato Pedro Mato, oteando el horizonte desde la catedral de Astorga, constata que los paralelismos entre la Cepeda y la Maragatería son idénticos: promesas recicladas y nula gestión. Mientras tanto, en Matallana, el alcalde comparece con los brazos abiertos ante un panorama desolador. Los ganaderos exigen accesos dignos para sus animales, pero se encuentran con que las calles residenciales parecen más bien un campo de minas de la Primera Guerra Mundial. El regidor, impertérrito, confía en que el tiempo y el olvido solucionen el bacheado, porque para el campo hay pocas soluciones, pero para los posados institucionales siempre hay presupuesto.
Apagones con sabor a embutido y dimisiones en el horizonte
Cuando la infraestructura eléctrica falla en Entrepeñas, no hay de qué preocuparse: se encienden las velas y se venden las cenas en modo "Halloween" permanente, combinando el sabor del embutido con el misticismo de los hachones de cera. Es la magia del entorno rural, donde el atraso técnico se disfraza de experiencia temática. Aún así, no hay de que preocuparse, Rosi siempre tiene una idea brillante para salir del paso.
Pero el broche de oro lo pone la gestión forestal de la Diputación. Con el lema "si arde algo, es responsabilidad nuestra", el responsable político del PSOE se defiende de las acusaciones con un aplomo envidiable. Frente a los titulares que recuerdan que la provincia ardió en 2025, el mandatario aclara que hacer desaparecer las vacas de los pueblos es su verdadera competencia, no apagar los fuegos. Las pancartas de "¡Dimisión!" flotan en el ambiente, pero en los despachos oficiales las respuestas siguen el manual clásico: mismas excusas, misma incompetencia y la misma desvergüenza de siempre. ¡Hasta la próxima edición!

Crónica irónica de una provincia entre socavones, méritos y millones
La realidad leonesa en la crónica de Maragato B. se presenta como un lienzo de contrastes donde conviven la brillantez académica con el deterioro del asfalto y la peculiar gestión de los caudales públicos.
La jornada arranca con una advertencia para los conductores: circular por las carreteras de gran parte de la provincia de León ya no es un acto de transporte, sino una expedición de riesgo. El firme irregular ha dejado de ser una anécdota para convertirse en un paisaje de "cráteres con denominación de origen", donde ni siquiera las reparaciones en fechas recientes parecen resistir el embate del abandono institucional. En este contexto, los vecinos se preguntan por el destino real de las partidas que la Junta y la Diputación deberían asignar al mantenimiento de las vías.
En medio de este escenario grisáceo, emerge la figura de Ana Pascual, cuya trayectoria académica ofrece un respiro de optimismo. Reconocida como una de las mejores estudiantes de España, su expediente no es solo un logro individual, sino un referente para el potencial investigador del territorio, marcando una diferencia sustancial en un entorno que clama por futuro.
El peso del dinero y la "transparencia" municipal
La gestión de los recursos públicos deja estampas curiosas en diversas localidades:
- La Robla: La caja de caudales del municipio muestra un movimiento de fondos que supera los dos millones de euros, bajo una supervisión que busca clarificar el destino de cada céntimo en el balance administrativo.
- Sahagún: La provisión de plazas de empleo público, concretamente la de alguacil, ha levantado suspicacias. La demanda de una "oposición sin sombras" resuena frente a procesos que algunos sectores consideran faltos de claridad en la valoración de méritos.
- Boñar: La gestión del "punto limpio" y la proyección de la imagen institucional a través de la televisión autonómica —con su correspondiente inversión de fondos— generan un debate sobre las prioridades del gasto y la necesidad de una información rural más sincera, transparente, efectiva y menos publicitaria.
De Riaño al Aeropuerto: Decibelios y logística
Mientras en Riaño se contabiliza una "lluvia de millones" vinculada a eventos de gran impacto sonoro que transforman la paz de la montaña en un motor económico de decibelios, el Aeropuerto de León mantiene su particular ritmo. Entre carretas tradicionales y el movimiento logístico, la infraestructura busca consolidar su papel como nodo de conexión para una provincia que, a pesar de los baches, se resiste a perder el tren de la modernidad que una vez más AENA le niega.
La jornada cierra con una reflexión sobre la política local: el peligro de confundir la paciencia del pueblo con la ignorancia, especialmente cuando la falta de información veraz se convierte en la tónica habitual de la comunicación con el ciudadano.

OPERACIÓN "LADRILLO Y AMNESIA": EL MILAGRO DE LA PASTA QUE FLUYE EN LA MONTAÑA
En la Montaña Leonesa, el tiempo no se mide en primaveras, sino en legislaturas. Y según el último parte de MARAGATO B NEWS - 4 MAYO 2026, estamos oficialmente en la "Estación del Cemento". Bajo el lema institucional —o más bien pasional— de "¡Que fluya la pasta!", la política local ha decidido que no hay mejor vaselina para el voto que un buen rastro de hormigón fresco antes de las municipales de 2027.
Desde su atalaya en la Plaza del Negrillón, Maragato observa con su pipa inquisitiva cómo el Ayuntamiento de Boñar ha descubierto la alquimia moderna: convertir la ausencia de explicaciones en obras públicas. Tras "deshacerse de la secre", el equipo de gobierno parece haber entrado en un trance constructivo donde las "cositas" internas ya no necesitan justificación. El objetivo es cristalino: inaugurar hasta el último bordillo antes de que el ciudadano tenga que enfrentarse a la urna.
El plato fuerte de este banquete de presupuestos es el nuevo "parquin" de la Huerta del Moro. Una joya de la ingeniería financiera donde 24 plazas de aparcamiento costarán la módica suma de 215.000 euros. Salen a casi 9.000 euros por coche, un precio razonable si tenemos en cuenta que incluyen la emoción gratuita del "Riesgo de derrumbe" que anuncia la señalética colindante. Para redondear el chiste, se plantea la zona azul, porque en el pueblo ya estamos "normalizados" al abuso, y lo que nos falta es pagar por aparcar bajo una roca inestable.
Mientras tanto, el Cine Morilla languidece bajo una partida de 372.000 euros. La estrategia es brillante: gastarse los primeros 100.000 solo para que la ruina no decida suicidarse sobre los transeúntes. ¿El resto? Ya veremos si se convierte en auditorio, centro de día o en el monumento al cuñadismo ilustrado. Total, si la iluminación LED "sostenible" se apagó en la memoria colectiva sin dejar rastro, ¿Quién se acordará de un cine a medio hacer?
Pero el verdadero milagro es el de la concordia. De repente, el pleno municipal ha alcanzado una "unanimidad" sospechosa. Enemigos íntimos se han vuelto "superamiguis" al calor de los fondos. Es un fenómeno que Maragato define como "raro, raro, raro", pero que se explica fácil: con las cuentas de vecinos como Cistierna a cero, aquí lo importante es que el rodillo no pare. Si la cobertura falla y el médico no llega, siempre nos quedará el olor a tabaco del despacho de Pepín y el consuelo de que, aunque no tengamos señal, nos sobra asfalto. ¡Que fluya la pasta y que viva el sentido común, aunque sea el menos común de los sentidos!

"Este artículo ha sido redactado con la asistencia de herramientas de inteligencia artificial para la estructuración del texto y la revisión de estilo, bajo la supervisión y edición final de la redacción."



