El Parador de San Marcos acoge la primera entrega de restos de represaliados del franquismo que pasaron por sus instalaciones


El Parador de San Marcos de León albergó un acto de homenaje centrado en la devolución de los restos mortales de cuatro ciudadanos republicanos a sus respectivas familias. Los homenajeados permanecieron bajo custodia forzosa en estas dependencias durante la guerra civil, cuando el edificio operaba como campo de concentración del régimen franquista, y resultaron posteriormente fusilados en la localidad de Mansilla de las Mulas. La entrega de las urnas se desarrolló en la Sala Quevedo del recinto, configurando la primera ceremonia de estas características efectuada de manera directa en el emplazamiento original de reclusión.
Las identificaciones biológicas corresponden a Miguel Carro Llamazares, José Fuertes Martínez, Fernando Blanco Sandoval y Mariano López López. Los familiares directos de las víctimas recibieron los restos físicos tras un proceso técnico de exhumación y análisis forense que persigue la restitución de la identidad y la memoria histórica de las víctimas. Entre las circunstancias biográficas particulares destaca la de Miguel Carro Llamazares, quien fuera concejal de la corporación municipal de León en el año 1914 y candidato a las elecciones generales de 1933, ejecutado en diciembre de 1936 a los 60 años de edad.
El desarrollo del encuentro contó con la participación de descendientes procedentes de varias generaciones, incluyendo a bisnietos de los fallecidos, quienes destacaron el valor del reconocimiento para cerrar un proceso de búsqueda prolongado durante décadas. Durante el homenaje se reprodujeron diversos materiales testimoniales históricos, entre ellos un registro de audio de Albina Pérez, que relata su experiencia personal cuando acudía en 1936, a los 11 años de edad, a las instalaciones de San Marcos para entregar alimentos a su padre encarcelado. Asimismo, se proyectó una pieza audiovisual de archivo sobre los represaliados de la dictadura.
El edificio civil de San Marcos sirvió de centro de internamiento masivo para miles de prisioneros políticos capturados en el frente norte y en la propia provincia leonesa tras el golpe de Estado de julio de 1936. La iniciativa de restitución celebrada en este espacio busca visibilizar el destino de los civiles que pasaron por el recinto hospitalario y militar antes de ser conducidos a los lugares de ejecución sumaria en los municipios circundantes. Con este acto, las familias completan el procedimiento legal y técnico para poder trasladar y sepultar los restos en cementerios locales de libre elección.
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