La CHD mantiene tres presas en aviso rojo y refuerza el control de desembalses en la cuenca del Duero

La Confederación Hidrográfica del Duero mantiene la situación de alerta por desembalses en cinco presas de la cuenca, con aviso rojo en la Cuerda del Pozo (Soria), Linares del Arroyo (Segovia) y Villameca (León). El organismo de cuenca también mantiene en aviso naranja el embalse de Las Vencías (Segovia) y en amarillo el de Santa Teresa (Salamanca), dentro de un escenario marcado por entradas de agua superiores a las habituales tras las lluvias registradas.
CyL13 de febrero de 2026RMLRML
CRECIDA DEL RIO DUERO EN GARRAY
CRECIDA DEL RIO DUERO EN GARRAY

La gestión de estas presas se centra en ajustar de forma progresiva el volumen de agua desembalsada para garantizar la seguridad de las infraestructuras y reducir el riesgo de crecidas aguas abajo. La Confederación explica que los incrementos se han aplicado con un criterio de mínimos necesarios, con el objetivo de acompasar la salida de agua a la evolución de los aportes y a la capacidad de los cauces receptores.

El aviso rojo en la Cuerda del Pozo, Linares del Arroyo y Villameca sitúa a estos embalses como los puntos de mayor atención en este momento, al tratarse de presas con desembalses que requieren vigilancia reforzada. En paralelo, Las Vencías se mantiene en nivel naranja y Santa Teresa en amarillo, una clasificación que refleja una intensidad menor, aunque suficiente para sostener un seguimiento continuo y medidas de control.

Sin alcanzar niveles de aviso, la Confederación también considera relevantes otros desembalses que se están produciendo en la cuenca. Entre ellos figuran los embalses de Aguilar de Campoo, Compuerto y Cervera-Ruesga, en Palencia; Castro de las Cogotas, en Ávila; Úzquiza, en Burgos; y Barrios de Luna, en León. Se trata de salidas de agua que, por su volumen, se incorporan al mapa de seguimiento operativo, pese a no estar vinculadas a una declaración formal de alerta.

La CHD mantiene el foco en la evolución de los caudales y en el efecto que estas maniobras pueden tener en los tramos fluviales situados aguas abajo, especialmente en un contexto en el que las precipitaciones han incrementado los aportes de manera significativa. La estrategia pasa por sostener una regulación escalonada, evitando cambios bruscos de caudal y adaptando la operación de las presas a la evolución meteorológica y a la capacidad de laminación disponible.

El organismo de cuenca seguirá actualizando el estado de las presas y el régimen de desembalses conforme se consolide la tendencia de los aportes y se estabilice el volumen almacenado en los principales embalses bajo vigilancia.
 
 
 

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