Cuatro trabajadores de la prisión de Villahierro resultan heridos tras la agresión de un interno

Un preso del centro penitenciario de Mansilla de las Mulas atacó este martes a cuatro empleados tras incendiar el colchón de su celda, en un módulo que registra una sobreocupación del 140 por ciento.
Provincia15 de abril de 2026RMLRML
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El centro penitenciario de León, ubicado en Mansilla de las Mulas, registró este martes una grave alteración del orden que se saldó con cuatro trabajadores heridos. Los hechos se desencadenaron cuando un interno del módulo 1 prendió fuego al colchón de su habitáculo. Tras ser rescatado por los funcionarios para salvaguardar su integridad física, el hombre reaccionó agrediendo a los cuatro empleados que intervenían en el incidente.

Los afectados recibieron una primera asistencia por parte de los servicios médicos de la propia prisión. Sin embargo, debido a la consideración de las lesiones sufridas, fue necesario su traslado a centros hospitalarios de la capital leonesa para recibir un tratamiento especializado. Este suceso eleva a once el número de trabajadores agredidos en Villahierro en lo que va de año, una cifra que los representantes de los trabajadores califican de inédita y alarmante.

El incidente tuvo lugar en una zona de la prisión que presenta problemas críticos de espacio. En el módulo 1 conviven actualmente más de 100 internos, a pesar de que la instalación está diseñada para albergar a un máximo de 72 personas. Este exceso de población reclusa sitúa el nivel de ocupación en un 140 por ciento, dificultando las labores de vigilancia y la aplicación de protocolos de seguridad eficaces.

La situación de sobreocupación no se limita a un área concreta, sino que afecta a la totalidad de la infraestructura. En poco más de un año, la población reclusa en Mansilla de las Mulas ha pasado de 840 a más de 1.100 internos, lo que representa un incremento del 32 por ciento. Este ascenso acelerado de la curva de ocupación ha provocado un deterioro evidente en la convivencia diaria, con un aumento de las peleas e incidentes entre los presos y hacia el personal.

La falta de medios suficientes para garantizar la seguridad en un entorno de alta densidad poblacional es el factor principal que señalan los profesionales del centro. Advierten que, de no adoptarse medidas urgentes para reducir la presión asistencial y aumentar los recursos, el sistema penitenciario en León corre el riesgo de quebrar. Los hechos ocurridos este martes se consideran un síntoma de una crisis estructural donde los incidentes violentos, antes excepcionales, se están convirtiendo en una constante operativa.

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