Pacma se une a la protesta contra las plantas de biogás ante las Cortes de Castilla y León

El Partido Animalista participa este 15 de abril en una cacerolada frente a la sede parlamentaria autonómica para denunciar el impacto ambiental de las plantas de metano y su dependencia de la ganadería intensiva.
CyL14 de abril de 2026RMLRML
Planta de biogás
Planta de biogás

La movilización, convocada originalmente por la plataforma ciudadana Stop Planta Biogás Machacón, suma el apoyo de la formación animalista en un contexto de creciente rechazo social a estas infraestructuras en la región. La concentración se desarrolla a partir de las 11.30 horas como medida de presión ante la proliferación de proyectos destinados a la producción de gas de origen orgánico. El argumento central de la oposición radica en que estas instalaciones requieren del suministro constante de deyecciones procedentes de explotaciones ganaderas industriales, lo que consolida un modelo productivo basado en la cría masiva de animales.

La ubicación de estas plantas genera preocupación por la posible contaminación de suelos y masas de agua subterránea. Los procesos de transformación de residuos en biogás conllevan riesgos de filtraciones de nitratos y otros compuestos químicos que degradan la calidad del entorno natural. Asimismo, se señala una pérdida directa en la calidad de vida de las poblaciones locales, quienes enfrentan las consecuencias derivadas de la actividad industrial y el procesamiento de grandes volúmenes de materia orgánica en descomposición.

Un aspecto crítico en la tramitación de estos complejos energéticos es la gestión de la información pública. Diversos colectivos sostienen que el impulso de estas infraestructuras carece de procesos de participación ciudadana efectivos. En muchos casos, los residentes de las zonas afectadas no han contado con los canales necesarios para conocer los detalles técnicos de los proyectos ni para presentar alegaciones de manera transparente antes de la aprobación de las licencias de construcción.

El impacto sobre la fauna silvestre representa otro de los puntos de fricción. La transformación del territorio para albergar las plantas y el incremento del tráfico de vehículos pesados alteran los hábitats de especies protegidas. En zonas de especial valor ecológico, la presencia de aves como la avutarda corre peligro debido a la fragmentación de sus áreas de nidificación y alimentación. La degradación de los ecosistemas locales por el ruido y la actividad constante compromete la biodiversidad de las comarcas donde se proyectan estas instalaciones.

La cacerolada frente a las Cortes busca exigir a las administraciones un cambio en el modelo energético. La petición se centra en desvincular la transición hacia fuentes renovables de la explotación animal y de prácticas que resulten contaminantes para el medio rural. Se reclama una planificación que priorice la salud pública y la conservación del patrimonio natural frente a los intereses de la industria energética y agropecuaria.

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