Los embalses del Duero gestionados por la CHD alcanzan el 54,1% de su capacidad y superan la media de la última década

Los embalses de la cuenca del Duero almacenan actualmente 1.545,4 hectómetros cúbicos de agua, un 54,1% del total, un nivel que se sitúa cerca de siete puntos por encima del promedio de los últimos diez años y cinco por debajo del registrado en las mismas fechas del pasado ejercicio. La evolución es desigual por sistemas, con diferencias notables entre provincias.
CyL01 de diciembre de 2025RMLRML
CAIDA DE AGUA DE UN EMBALSE
CAIDA DE AGUA DE UN EMBALSE

El volumen conjunto registrado esta semana refleja un comportamiento moderadamente favorable en comparación con el histórico reciente, aunque aún por debajo de los valores del año anterior. En la provincia de León, los sistemas Esla y Órbigo, que agrupan los embalses de Villameca, Barrios de Luna, Porma y Riaño, se encuentran al 45,4% de su capacidad. Se trata de uno de los niveles más contenidos dentro de la cuenca, condicionado por la regulación que estos embalses soportan y la demanda asociada.

En Palencia, el sistema Carrión, que incluye Camporredondo y Compuerto, alcanza el 51%, mientras que el sistema Pisuerga, formado por Cervera-Ruesga, La Requejada y Aguilar de Campoo, se sitúa en el 56,6%. Burgos presenta un 55% en el sistema Arlanza, que agrupa Arlanzón y Úzquiza.

El mayor porcentaje de la cuenca se registra en Salamanca. El embalse de Santa Teresa, perteneciente al sistema Tormes, alcanza el 72,6%, mientras que el sistema Águeda se encuentra al 60,5%. En Soria, el sistema Alto Duero, representado por Cuerda del Pozo, llega al 60,2%.

En Segovia, los sistemas Riaza-Duratón y Cega-Eresma-Adaja, que integran Linares del Arroyo y El Pontón Alto, se sitúan en el 49,5%. En Ávila, el embalse de Castro de las Cogotas, también incluido en el sistema Cega-Eresma-Adaja, registra un 49,3%, muy próximo al valor segoviano.

Los datos confirman un escenario hídrico heterogéneo, marcado por diferencias territoriales y por las necesidades de regulación de cada sistema. La situación, pese a ser mejor que la media de la última década, continúa pendiente de la evolución meteorológica de las próximas semanas y del efecto que puedan tener las precipitaciones de final de otoño e inicio de invierno sobre la recarga de los embalses.

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