Una investigación científica identifica las causas de la campaña récord de incendios forestales de 2025

Un estudio de la Universidad de León determina que la confluencia de sequía prolongada, vientos fuertes, baja humedad y exceso de masa vegetal desató los incendios que quemaron más de 524.000 hectáreas en el noroeste peninsular.
Provincia28 de junio de 2026RMLRML
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davidbeltran_2 - ULE

El análisis pormenorizado de la campaña forestal del pasado año confirma una alteración profunda en el comportamiento del fuego en el suroeste de Europa, manifestada a través de los denominados Eventos Extremos de Fuego. El trabajo científico revela que la magnitud de la destrucción estuvo directamente supeditada a una combinación sincrónica de variables meteorológicas y ambientales. Durante el verano de 2025, el territorio del noroeste de España y Portugal sufrió la pérdida de más de media mitad de millón de hectáreas en un episodio excepcional por su velocidad de propagación e intensidad, destacando focos como el de Molezuelas de la Carballeda en Zamora, con 37.000 hectáreas calcinadas, o las cerca de 90.000 hectáreas registradas en la provincia de León.

Los investigadores han monitorizado un total de 66 grandes incendios, definidos como aquellos que superan las 500 hectáreas de superficie, concluyendo que apenas una cuarta parte de estos focos concentró el 75% de todo el terreno afectado en la península. Los once eventos más virulentos superaron por completo la capacidad operativa de los sistemas de extinción debido a su simultaneidad geográfica. Los datos de teledetección empleados indican que las condiciones críticas previas, marcadas por un déficit hídrico acumulado durante meses y humedades relativas mínimas en las jornadas precedentes, prepararon el escenario para un avance del fuego que los métodos convencionales no pudieron contener.

El impacto ecológico posterior resulta igualmente severo, puesto que más del 65% de la superficie quemada presenta niveles de daño calificados como altos o muy altos. Las zonas con relieves escarpados, fuertes pendientes y altitudes elevadas, sumadas a masas boscosas de gran densidad y continuidad biológica, sufrieron las consecuencias más graves en la estructura de sus suelos y vegetación. Adicionalmente, el informe constata que cerca del 40% del área afectada por las llamas en el territorio nacional se ubicaba en entornos con algún tipo de figura de protección ambiental específica.

Los especialistas señalan que los resultados obtenidos ofrecen evidencias sólidas sobre la mutación de los regímenes de incendios, transformándose en herramientas de utilidad para rediseñar los planes de prevención actuales y la gestión de los montes de cara a los próximos periodos estivales. La investigación incide en que la ordenación del combustible vegetal en los montes y la prudencia ciudadana son los mecanismos más efectivos para mitigar unos fenómenos atmosféricos y forestales que tienden a repetirse de forma recurrente.

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