El Colegio de Veterinarios de León advierte del riesgo de golpes de calor y deshidratación en mascotas por las altas temperaturas

La organización profesional insta a los propietarios a modificar los horarios de paseo y extremar las precauciones ante el aumento térmico para evitar quemaduras y cuadros clínicos graves en los animales de compañía.
Provincia21 de junio de 2026RMLRML
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El incremento generalizado de las temperaturas durante la actual época estival ha elevado el riesgo de que los animales de compañía sufran golpes de calor y cuadros de deshidratación severos. El Colegio Oficial de Veterinarios de León ha determinado un protocolo de atención preventiva dirigido a los propietarios para contrarrestar los efectos de la exposición térmica continuada, cuya evolución puede comprometer las constantes vitales de perros y gatos si no se aplican pautas de protección inmediatas.

La medida fundamental para asegurar la estabilidad orgánica de las mascotas radica en el mantenimiento de una hidratación constante. Los animales deben disponer de acceso permanente a puntos de agua limpia y fresca en el interior de los hogares durante toda la jornada. Asimismo, los responsables de los animales de compañía deben portar sistemas de bebida portátiles durante los desplazamientos exteriores para asegurar la reposición de líquidos de forma regular.

Las salidas a la vía pública constituyen uno de los factores de mayor peligro debido al efecto de absorción térmica de los pavimentos urbanos. El asfalto de las calzadas y las aceras puede rebasar los 60 grados de temperatura en las franjas horarias centrales del día, una circunstancia que genera quemaduras epidérmicas directas en las almohadillas plantares de los perros. Por este motivo, la recomendación profesional pasa por restringir los paseos diarios a las primeras horas de la mañana y a las últimas franjas de la tarde, coincidiendo con el descenso de la radiación solar directa.

De igual modo, el ejercicio físico excesivo queda totalmente desaconsejado mientras persistan los picos de calor elevado. El sistema termorregulador de los cánidos y felinos resulta menos eficiente que el humano, basándose principalmente en el jadeo, lo que dificulta la disipación rápida del calor corporal ante esfuerzos mecánicos prolongados. Los síntomas de un choque térmico incluyen jadeos rápidos, dificultades respiratorias, letargo extremo e inestabilidad motora, requiriendo en todos los casos asistencia clínica veterinaria urgente para evitar secuelas orgánicas estables.

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