Investigadores de la Universidad de León defienden que las reintroducciones de fauna deben integrarse en planes de conservación más amplios

Un estudio concluye que el éxito de la recuperación de especies amenazadas no se mide por el número de ejemplares liberados, sino por la restauración de ecosistemas funcionales y resilientes a largo plazo. 
17 de junio de 2026RMLRML
Héctor Ruiz-Villar y Andrés Ordiz
Héctor Ruiz-Villar y Andrés Ordiz . ULE

La viabilidad a largo plazo de las poblaciones de fauna amenazada en entornos naturales no depende de manera exclusiva de la liberación continuada de nuevos especímenes. Acciones complementarias como la corrección de los factores de mortalidad antrópica, el acondicionamiento de los hábitats degradados y la mejora de los corredores biológicos resultan determinantes para conservar la biodiversidad. Esta es la tesis principal del trabajo científico desarrollado por el investigador Héctor Ruiz-Villar y el profesor Andrés Ordiz, pertenecientes al área de Zoología del Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental de la Universidad de León, publicado en la revista especializada "Conservation Science and Practice".

El documento técnico analiza el uso de las reintroducciones como herramienta de gestión ambiental. Si bien estos programas han evitado la extinción de taxones emblemáticos, el análisis advierte que la estabilización de los ecosistemas requiere evaluar de forma previa si persisten las amenazas originarias que provocaron la desaparición de la fauna y cuáles son las repercusiones biológicas y sociales de los proyectos. En la investigación también han colaborado José María Gil Sánchez y David Álvarez, adscritos a las universidades de Granada y Oviedo, respectivamente.

El estudio examina de forma detallada tres casos concretos del entorno ibérico, comenzando por el lince ibérico. Los autores señalan que tras los éxitos iniciales en núcleos como Doñana o Sierra Morena, y la posterior dispersión en autonomías como Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Portugal, Castilla y León o Aragón, la prioridad debe cambiar. El enfoque actual exige potenciar la conectividad entre territorios y vigilar el impacto que el lince pueda ejercer sobre otros depredadores también amenazados con los que entra en competencia directa, como el gato montés.

Por otra parte, el análisis del quebrantahuesos depara conclusiones similares. Los programas de suelta desarrollados en los Picos de Europa, la Sierra de Gredos o el Maestrazgo han acelerado el regreso de la especie a sus áreas de distribución histórica. No obstante, el estudio incide en que resulta prioritario erradicar los factores de riesgo de forma permanente, como el uso ilegal de venenos en el medio rural, antes de incrementar las liberaciones de ejemplares.

Respecto al pigargo europeo, una rapaz en fase de expansión natural por el continente, el artículo propone anticipar la adecuación de las masas forestales y fluviales de la Península Ibérica para facilitar su asentamiento espontáneo en el futuro. La medición del éxito de las políticas de conservación debe basarse en la respuesta general de los ecosistemas y de las comunidades humanas asociadas, superando el recuento estadístico de animales soltados a corto plazo.

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