Colectivos sociales y empresariales proponen la gestión unificada de las estaciones de esquí de León y Asturias

Empresarios, usuarios y asociaciones vecinales de ambos territorios plantean la creación de una marca común para los cuatro complejos invernales de la zona. La propuesta busca atraer a 400.000 usuarios anuales mediante la optimización de recursos y nuevas inversiones en infraestructuras.
España04 de marzo de 2026RMLRML
San Isidro
San Isidro

Diversos sectores sociales y económicos de León y el Principado de Asturias han iniciado una reclamación conjunta para que las administraciones públicas establezcan un modelo de gestión unificada para las estaciones de esquí de San Isidro, Valle de Laciana-Leitariegos, Valgrande-Pajares y Fuentes de Invierno. La iniciativa, que cuenta con el apoyo de agrupaciones como la Asociación Nieve y Montaña de Asturias y el Movimiento Ciudadano por Leitariegos, persigue potenciar estos complejos como motores económicos de los valles mineros.

La estrategia propuesta se basa en el desarrollo de una imagen de marca compartida que facilite la promoción internacional y nacional, especialmente en mercados de proximidad como el norte de Portugal y Galicia. El objetivo técnico es cambiar el modelo de gestión actual por uno que permita aglutinar la oferta turística, lo que podría elevar la cifra de usuarios hasta los 400.000 anuales. Según estudios previos realizados sobre instalaciones individuales, solo Valgrande-Pajares tiene potencial para generar 300 empleos directos y recibir a 100.000 personas si se aplican las mejoras adecuadas.

Para alcanzar estas cifras, los colectivos demandan a la Diputación de León y al Gobierno de Asturias un plan de inversión que aborde las carencias actuales. En el caso de San Isidro, las prioridades se centran en la actualización del sistema de nieve artificial, la mejora de pistas y la renovación de los remontes. Para Leitariegos, se plantea la necesidad de adquirir nuevas máquinas pisa-pistas y relanzar el proyecto del telesilla, mientras que en las estaciones asturianas se requieren diversas actuaciones de modernización estructural.

El argumento principal para este cambio de modelo es la necesidad de revertir la pérdida de población en los valles de la cordillera Cantábrica. La desestacionalización de las instalaciones para su uso tanto en invierno como en verano se presenta como una vía para generar empleo estable y aprovechar el crecimiento del turismo de montaña en el norte de la península. Los promotores de la idea sostienen que estas estaciones son el principal activo económico de la zona y requieren una apuesta decidida para evitar su deterioro.

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