Alerta en la comarca del Bierzo por riesgo inminente de infección de fuego bacteriano en frutales de pepita

La previsión de tormentas para las próximas jornadas y la presencia de brotes florales secundarios elevan el peligro de propagación de esta patología vegetal en las plantaciones de perales, manzanos y membrillos.
Provincia08 de julio de 2026RMLRML
FUEGO BACTERIANO
FUEGO BACTERIANO

El sector agrícola de la comarca del Bierzo afronta una situación de riesgo fitosanitario debido a la potencial dispersión del fuego bacteriano, una patología de extrema gravedad que ataca a las plantaciones de frutales de pepita. La coincidencia de factores climáticos desfavorables, combinada con el estado vegetativo actual de las explotaciones y la persistencia de focos no erradicados de campañas anteriores, ha generado un escenario idóneo para la propagación de la bacteria. La urgencia en la adopción de medidas de control resulta determinante para evitar pérdidas severas en la producción frutícola local.

La combinación de la previsión de tormentas y chubascos mecánicos para los próximos días junto a la existencia de floraciones secundarias en los perales constituye la principal vía de entrada del patógeno. Esta enfermedad vegetal, provocada de manera específica por el organismo bacteriano Erwinia amylovora, destaca por su alto nivel de virulencia, siendo capaz de necrosar y causar la muerte total de un ejemplar arbóreo en un plazo de pocas semanas si las condiciones ambientales de humedad y temperatura le son propicias. Los cultivos con mayor grado de vulnerabilidad son los perales, los membrilleros y los manzanos.

La identificación temprana de los síntomas en el campo resulta crucial para frenar el avance del vector de contagio dentro de las parcelas. Los árboles afectados manifiestan una sintomatología clara en sus ramas, las cuales aparecen secas y pobladas por hojas marchitas que permanecen adheridas a la madera de forma persistente. El follaje adquiere una coloración pardo-negra característica en el caso de los perales, mientras que en las especies de manzanos y membrilleros las hojas tornan hacia un tono rojizo-castaño.

Para diferenciar esta dolencia de los efectos comunes causados por el asurado o escaldado debido a las olas de calor estivales, los técnicos recuerdan un factor diferencial. En los árboles dañados por las altas temperaturas directas, tanto la madera interna como el peciolo de las hojas conservan un color verde vivo. Por el contrario, en los ejemplares infectados por el fuego bacteriano se produce una necrosis total y absoluta que destruye de forma conjunta la madera, las hojas y los peciolos.

Ante esta situación, los productores deben iniciar inspecciones exhaustivas en cada una de sus plantaciones para localizar posibles focos de infección aislados. Las pautas de manejo agrícola aconsejan acometer tareas de poda y saneamiento inmediato en los árboles que muestren los primeros síntomas, recurriendo al arranque y destrucción completa de aquellos ejemplares donde la degradación sea generalizada. Del mismo modo, resulta obligatorio eliminar sistemáticamente las floraciones secundarias aprovechando exclusivamente las jornadas de tiempo seco y aplicar tratamientos con materias activas autorizadas que reduzcan el índice de carga bacteriana en el monte.

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