Una investigación de la Universidad de León determina las causas de la oleada de grandes incendios forestales del pasado verano

Un estudio del grupo de Ecología Aplicada y Teledetección analiza la confluencia de factores climáticos y estructurales que provocaron la quema de 524.000 hectáreas en el noroeste de la Península Ibérica.
España27 de junio de 2026RMLRML
INCENDIOS FORESTALES

La combinación simultánea de una sequía acumulada durante meses, niveles mínimos de humedad atmosférica y fuertes rachas de viento provocó la campaña de incendios forestales del pasado verano. El análisis pormenorizado de este episodio revela que las llamas afectaron a una superficie total de 524.000 hectáreas, concentradas de forma casi exclusiva en el cuadrante noroeste de España y Portugal. El impacto de los fuegos muestra una gravedad ecológica sin precedentes debido a la sincronía temporal de los focos, lo que colapsó la capacidad operativa de los servicios de extinción en momentos críticos.

El trabajo de catalogación cartográfica e inteligencia artificial abarca un total de 66 grandes incendios, definidos como aquellos que superaron el umbral de las 500 hectáreas quemadas. Los datos confirman que una cuarta parte de estos siniestros concentró el 75 % de toda la superficie damnificada de la campaña. Dentro de este grupo destacaron once eventos clasificados como extremos, caracterizados por una velocidad de propagación inusual y frentes de fuego incontrolables.

Las consecuencias sobre el entorno natural reflejan daños severos a largo plazo. Más del 65 % de la superficie calcinada registró impactos ecológicos altos o muy altos, afectando directamente a los procesos de regeneración del suelo. La severidad de las quemas estuvo vinculada a la acumulación continuada de combustible vegetal en masas boscosas densas, combinada con topografías complejas de fuertes pendientes y altitudes elevadas que aceleraron el avance de los frentes.

La pérdida de biodiversidad se agrava al constatar que el 40 % del área afectada en territorio español se ubicaba en espacios con protección ambiental. Reservas de la biosfera, monumentos naturales y parques de la provincia sufrieron daños en hábitats cuyas especies autóctonas carecen de adaptaciones biológicas para resistir incendios de copa o de alta intensidad.

Las conclusiones técnicas constatan un cambio acelerado en el régimen de incendios forestales durante los últimos quince años, con una tendencia hacia fuegos de dimensiones superiores a los registros históricos. El escenario actual obliga a modificar los criterios tradicionales de la planificación forestal, transitando desde los modelos de extinción clásicos hacia una gestión adaptativa que reduzca la continuidad de la biomasa en los montes.

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