
El Campus de Ponferrada incorpora a su primera investigadora Ramón y Cajal para transformar residuos agroalimentarios en compuestos bioactivos

La llegada de Flórez se plantea como un refuerzo de la investigación en el campus berciano, con una línea orientada a economía circular y sostenibilidad. El objetivo es aprovechar subproductos de la industria agraria y agroalimentaria para extraer sustancias de interés, como antioxidantes, mediante tecnologías limpias y sin recurrir a elementos orgánicos en los procesos de obtención.
La investigación se apoyará en la idea de que el tipo de compuesto final dependerá de la materia prima empleada. Con ese enfoque, el trabajo pretende identificar y aislar moléculas consideradas "saludables" a partir de residuos que, de otro modo, tendrían un destino de bajo valor o un coste de gestión. El planteamiento incluye la posibilidad de que los resultados puedan trasladarse a entornos productivos mediante procesos accesibles para el tejido empresarial.
Flórez, natural de Ponferrada, ha desarrollado su trayectoria fuera de la comarca y regresa ahora para consolidar una línea de investigación estable en el campus. El proyecto se orienta a generar sinergias entre universidad, empresa y sociedad en un territorio con base agrícola, con la intención de reforzar la transferencia de conocimiento y ampliar la capacidad investigadora en El Bierzo.
Desde el equipo de gobierno universitario se ha enmarcado esta incorporación como un hito para un campus periférico que busca ganar peso en investigación y docencia. La Universidad de León subraya que los investigadores seleccionados por el programa Ramón y Cajal cuentan con margen para elegir destino, por lo que la llegada de perfiles de este nivel se considera un indicador de atractivo académico y científico.
El programa Ramón y Cajal está diseñado para captar talento investigador con trayectoria postdoctoral destacada mediante contratos en universidades y centros de investigación. En este caso, el itinerario se estructura en dos fases: una primera etapa de tres años vinculada a la acreditación de un determinado nivel investigador, seguida de una segunda fase de cinco años en la que se consolida la línea y el equipo de trabajo. La universidad apunta que, tras completar el programa, la investigadora podrá optar a vinculación estable en el campus mediante un contrato universitario docente o investigador.
El programa cumple este año 25 años y la Universidad de León ha contado a lo largo de su trayectoria con 17 investigadores incorporados a través de esta vía, que ya desarrollan su actividad en la institución.


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