La cierva Pepa, ciudadana honoraria de La Vecilla de Curueño

La cierva conocida como Pepa se ha convertido en el centro de una movilización vecinal en La Vecilla de Curueño, donde se pide que el animal permanezca en el pueblo y se regularice su situación. La petición surge tras la apertura de actuaciones administrativas contra el vecino que la cuida, Javier Alonso García, y el riesgo de que la cierva sea retirada del entorno en el que lleva meses integrada.
Montaña Leonesa28 de diciembre de 2025RMLRML
LA CIERVA PEPA - IA
LA CIERVA PEPA - IA

Pepa es una cierva joven que apareció en la localidad hace alrededor de un año y, desde entonces, mantiene un comportamiento habituado a la presencia humana. En especial, acompaña de forma constante a Javier Alonso García, propietario del bar El Cruce, al que sigue por el casco urbano y en los alrededores del municipio. Esa relación, conocida por los vecinos, ha derivado en un conflicto cuando se ha planteado la aplicación estricta de la normativa sobre fauna silvestre, con posible sanción al cuidador y la retirada del animal.

En los últimos días, una campaña de firmas ha crecido con rapidez hasta situarse cerca de las 30.000 adhesiones, con solicitudes dirigidas a la administración autonómica para que descarte cualquier destino cinegético y habilite una vía que permita la custodia bajo control y garantías. Entre las alternativas planteadas figura, en primer término, que el vecino pueda asumir esa custodia mediante la fórmula administrativa que resulte procedente, con supervisión y condiciones específicas de bienestar animal. Si esa opción no fuera viable, se ha ofrecido el traslado a un santuario especializado, como salida que mantendría al animal fuera de circuitos de caza.

El caso ha reabierto un debate recurrente en zonas rurales: qué hacer cuando un animal silvestre pierde el instinto de huida, se integra en un núcleo habitado y pasa a depender, en la práctica, de una relación estable con personas. En La Vecilla, esa discusión se ha mezclado con una idea que circula ya entre parte del vecindario: otorgar a Pepa un reconocimiento simbólico como "ciudadana de honor" del Curueño, como forma de subrayar el vínculo creado y el impacto social del caso. Todavía no ha trascendido que exista un acuerdo institucional formal en ese sentido.

Mientras se resuelve el expediente, la prioridad inmediata es aclarar el destino de la cierva y las condiciones que se impondrían, tanto si permanece en el pueblo como si se opta por su traslado. La decisión marcará el desenlace de una historia que, por ahora, sigue abierta.

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