La osezna Alba regresa a la naturaleza tras completar su aclimatación en el recinto de Valsemana

La osezna Alba ha sido reintroducida en un hábitat natural de la Cordillera Cantábrica tras finalizar su periodo de adaptación en el recinto de aclimatación de osos pardos de la Junta de Castilla y León, situado en Valsemana (León). La liberación se ha realizado de forma coordinada entre técnicos y agentes de la Junta y del Principado de Asturias, con la colaboración de veterinarios y personal de campo especializado.
Provincia25 de octubre de 2025RMLRML
CRIA DE OSO PARDO LIBERADA
CRIA DE OSO PARDO LIBERADA

El ejemplar, una cría de oso pardo cantábrico, fue rescatado en abril por Agentes del Medio Natural en el concejo asturiano de Teverga, al constatarse que no podía reencontrarse con su madre. Tras una revisión veterinaria en Oviedo, donde se confirmó su buen estado de salud, fue trasladada al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Villaescusa (Cantabria), donde permaneció durante los primeros meses de recuperación.

El 24 de julio, la osezna fue trasladada al recinto de aclimatación de la Junta de Castilla y León, en el monte de Valsemana. En estas instalaciones ha pasado los últimos tres meses en régimen de semilibertad, bajo vigilancia mediante cámaras de seguimiento y con mínima interacción humana, desarrollando habilidades esenciales para su supervivencia en el medio natural.

Con Alba, son ya seis los oseznos que han pasado por las instalaciones de Valsemana desde su puesta en marcha en 2019. Los anteriores fueron Saba (2019), Éndriga (2020), Martín (2022), Cova y Barniedo (2024). El proyecto, fruto de la cooperación entre Castilla y León, Asturias y Cantabria, tiene como objetivo favorecer la recuperación y conservación de las poblaciones de oso pardo en la cordillera.

La experiencia previa demuestra resultados positivos: la osa Saba, primera en utilizar el recinto, fue localizada con cría en 2024 en la vertiente asturiana del Parque Nacional de los Picos de Europa, lo que confirmó el éxito de su reintegración.

El programa de aclimatación de Valsemana se ha consolidado como un recurso clave en las estrategias de conservación del oso pardo cantábrico, una especie catalogada como vulnerable. Su labor permite que ejemplares huérfanos o rescatados puedan readaptarse progresivamente al entorno natural con garantías de supervivencia y sin dependencia del ser humano. La reintroducción de Alba refuerza la continuidad de un modelo de cooperación interautonómica que contribuye a la protección del patrimonio natural del noroeste peninsular.
 
 

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