Iniciado el procedimiento para declarar Bien de Interés Cultural el complejo minero de la Peña del Seo

La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte activa los trámites patrimoniales para proteger este antiguo enclave de extracción de wolframio situado en la localidad de Cadafresnas, en el municipio leonés de Corullón.
Provincia13 de julio de 2026RMLRML
WOLFRAMIO
WOLFRAMIO

El complejo de la minería del wolframio de la Peña del Seo, ubicado en la localidad de Cadafresnas, camina hacia su protección patrimonial definitiva. La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte ha iniciado formalmente el procedimiento administrativo para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) bajo la categoría específica de Conjunto Industrial. Esta medida legal busca preservar un yacimiento histórico que cuenta con siete plantas de galerías interiores orientadas hacia el Barranco del Infierno, separadas por distancias de entre 25 y 30 metros de altura.

La explotación de este distrito minero comenzó de forma activa en el año 1940 a través de trabajos intensivos sobre afloramientos superficiales. El desarrollo industrial de interior se consolidó a partir de 1950, llegando a dar empleo a cerca de 500 trabajadores y alcanzando una producción anual de entre 60 y 70 toneladas de concentrado de wolframita. Tras pasar por manos del promotor Joaquín Santos Bugallo y de la firma Montañas del Sur, SA, la mina cesó su actividad a finales de esa misma década debido a los altos costes de inversión y al desplome internacional de los precios del mineral tras el fin de la Guerra de Corea.

El conjunto objeto de protección integra infraestructuras residenciales de gran relevancia como el Poblado de la Piela, diseñado por el arquitecto Ramón Cañas del Río y construido entre 1952 y 1953. Este asentamiento consta de diez edificios de cuatro viviendas cada uno que contaban con adelantos inusuales para la época en entornos rurales, tales como electricidad, agua corriente, baño privativo y calefacción por cocina de carbón. El poblado disponía de comedor comunitario para operarios solteros, economato, sanatorio, escuela, cantina y un cuartel de la Guardia Civil. Tras la cesión de los terrenos en 2021 al Ayuntamiento de Corullón, uno de estos bloques acoge el actual centro de recepción de visitantes.

La delimitación de este bien industrial incorpora también los restos de los sistemas de tratamiento del mineral. El denominado lavadero viejo, operativo desde 1952, funcionaba mediante un sistema aéreo de baldes de vaivén que salvaba un desnivel de 165 metros y se abastecía del arroyo del Barranco del Infierno. Por su parte, el lavadero nuevo, construido en 1954 a nivel de la primera planta para abaratar los costes de transporte, disponía de maquinaria moderna y una depuradora que vertía las aguas tratadas al arroyo del Diablo, aunque apenas funcionó unos meses por sus elevados costes eléctricos.

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