La sequía y el riesgo de heladas condicionan el inicio de la campaña agrícola en León

La falta de precipitaciones y la amenaza de frío extremo marcan el desarrollo de los cultivos leoneses en abril, con una reducción de superficie en el cereal y el inicio incierto de las siembras de primavera.
Provincia08 de abril de 2026RMLRML
explotacion agricola
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El campo leonés afronta un periodo crítico condicionado por la irregularidad climática. Los cereales de invierno presentan una reducción de superficie respecto al ejercicio anterior, con un estado de desarrollo razonable a pesar de haberse sembrado de forma tardía y en condiciones agronómicas no siempre óptimas. La cebada se encuentra a las puertas del encañado, mientras que los cultivos de regadío ya requieren aportes de agua y el secano permanece a la espera de lluvias que eviten la entrada de la planta en estado de sequía permanente.

La colza muestra un escenario más complejo, con una caída de la superficie sembrada y un estado general deficitario. El cultivo está en plena floración, lo que eleva la vulnerabilidad ante posibles heladas tardías o la persistencia de la falta de humedad. Por el contrario, el girasol inicia ahora su ciclo con una previsión de crecimiento en secano, ocupando parte del terreno que ha dejado libre el cereal, aunque la nascencia se mantiene como el momento de mayor riesgo para esta planta.

En el sector de las legumbres, el garbanzo gana terreno en el secano impulsado por las exigencias de rotación de la PAC y los eco regímenes. Las alubias, tradicionalmente el cultivo más tardío de la provincia, comenzarán a sembrarse en regadío dentro de un mes, con una previsión de superficie similar a la de la campaña pasada. Simultáneamente, la remolacha vive un solapamiento inusual; todavía se recolectan fincas de la campaña anterior mientras se inician las siembras para 2026-2027, las cuales podrían verse reducidas por los nuevos términos en la contratación industrial.

El maíz ya ha concluido su recolección previa, salvo en parcelas con exceso de humedad. Las nuevas siembras de 2026 han comenzado con dificultades de nascencia debido a la baja humedad del suelo, obligando a regar en las zonas modernizadas para garantizar el brote. En cuanto a la patata, las expectativas de siembra se mantienen estables o ligeramente a la baja tras los bajos precios registrados el año anterior.

Los cultivos permanentes muestran un ritmo desigual. El lúpulo se encuentra en fase de poda y abonado con una superficie estable, mientras que los frutales y el viñedo, que ya comienza a brotar en El Bierzo, están pendientes de la evolución térmica nocturna. Finalmente, los pastos en las zonas de montaña se resienten por la escasez de agua, obligando al ganado ovino a recurrir a rastrojeras de maíz y remolacha ante la falta de hierba natural.

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